Las niñas de Pilar Palomero

Las Niñas es el debut cinematográfico de Pilar Palomero que explica cómo Celia (Andrea Fandós), una niña de 11 años,  se enfrenta a la adolescencia nadando entre preguntas sobre su verdadera identidad familiar, la sexualidad y todos los horizontes que no ha explorado hasta el momento.

El largometraje se presenta con una escena del colegio de monjas donde estudia la joven, en la que aparece el coro de estudiantes preparándose para cantar una canción. Tras la orden de la profesora de que algunas de ellas hagan playback durante la actuación, las niñas se disponen a cantar. Y es entonces cuando empieza el viaje que nos transporta a los años 90 y a los prejuicios a los que se enfrentaban las jóvenes de la época.

Aunque muchos analistas claman que este film es una crítica muy elegante a la educación cristiana de la época, no lo considero el punto central de lo que nos quiere contar la directora. A mi parecer Palomero nos explica una realidad muy objetiva de lo que ella vivió a través de una historia que no es suya. La adolescencia es una etapa que se caracteriza por la aparición de cuestiones que nunca antes nos habíamos planteado, y Celia lo hace con su grupo de amigas en la España post-franquista.

La interpretación de las niñas está dotada de una organicidad y naturalidad que hacen que nos cuestionemos la ausencia de guion. Las escenas del grupo de amigas muestran entre líneas las preocupaciones adolescentes, el convencionalismo del momento y la necesidad de romper las reglas impuestas. La feminidad tiene un papel muy importante en esta narración -tanto en las líneas del guion como en el equipo que han hecho posible el proyecto- creando así un universo femenino.

El viaje de Celia en busca de respuestas por parte de su madre (Natalia de Molina) en cuanto a la verdadera historia de su familia, se desarrolla de manera paralela a su crecimiento de niña a mujer y la realidad le acaba golpeando como golpea el cerciorarse de las mentiras que nos despojan de toda inocencia.

Los planos cerrados crean un ambiente más íntimo y la manera de jugar con el fuera de campo para poder ver en muchas ocasiones a la niña protagonista nos permiten entender que a pesar de introvertida, nos encontramos ante un personaje muy curioso y con ganas de entender el mundo. La estética de la fotografía juega con una luz natural que hace que la realidad, por triste que pueda parecer, sea bella.

Durante el visionado, en cualquier momento hubiese firmando un final y sé que habría vuelto a casa bastante satisfecha pero Pilar Palomero, bajo mi punto de vista, cierra su obra de una manera redonda y emotiva que consigue llenar el cuerpo de fuerza y sensibilidad. En la sala del cine se podía palpar la emoción, y el ambiente se llenó de esperanza al ver como no siempre silenciar a las mujeres es una opción. 

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